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Los contratos son uno de los elementos esenciales del desarrollo de la actividad de cualquier negocio. Es muy habitual que a nuestro despacho lleguen peticiones de elaboración de contratos, o de revisión de contratos propuestas por otra parte. Es fundamental revisar bien todas las cláusulas de un contrato, y ponderar las obligaciones que entrañan, pues a menudo nos llegan clientes que firmaron contratos sin estar bien revisados, y aceptaron cláusulas que no entendían bien o a las que no prestaron atención, y que ahora representan un grave problema. Nunca hay que infra valorar la importancia de un buen contrato.

1.- Contratos de agencia y de distribución

En este segunda forma dentro de los tipos de contrato para sociedades existe una figura llamada comisionista que desempeña una labor de contratación. Esta puede ser en nombre de la sociedad para la que trabaja o en nombre propio.

A menudo los clientes no distinguen bien entre ambos contratos, y tienden a confundirlos. La diferencia es muy sencilla:

  • En el contrato de agencia, el agente es un intermediario que actúa en nombre del empresario principal, promoviendo una venta, por la cual, se lleva una comisión. Pero la venta no la efectúa el agente directamente, sino que él hace posible que la misma la lleve a cabo el empresario principal, con el cliente final, y el agente se lleva una comisión por ésta labor de intermediación.
  • En el contrato de distribución, el distribuidor realiza el la venta de un producto (o servicio) que habrá adquirido a un tercero, pero el negocio jurídico lo establece directamente el distribuidor con el cliente final, a su propio riesgo y ventura.

Los contratos de agencia son muy protectores de los derechos de los agentes, que emanan no solamente del contrato, sino de la una ley específica que ampara a los contratos de agencia. Conviene por tanto reflexionar bien antes de conceder un contrato de agencia, acerca de los derechos (como por ejemplo a la indemnización por clientela), que estará obteniendo un agente mediante la firma del pertinente contrato de agencia.

2.- Contratos de colaboración.

Se trata de uno de los tipos de contrato entre sociedades que más habitualmente preparamos en nuestro despacho. Es un acuerdo por el cual una empresa se obliga a hacer algo para otra (producir un bien o prestar un servicio) a cambio de una remuneración.

En un contrato de colaboración es fundamental definir bien los trabajos a realizar o los productos a fabricar, el precio de los mismos y su forma de pago, las posibles garantías aplicables, así como cualesquiera otros derechos y obligaciones de cada una de las partes (como puede ser la no competencia, o la confidencialidad).

3.- Contratos de franquicia

Se trata de uno de los tipos de contrato de sociedades más comunes, mediante el cual una empresa titular de unos derechos (de imagen, de saber hacer, de procesos, etc.) los cede a la otra parte, durante un determinado tiempo, a cambio de una remuneración.

En el caso del contrato de transporte para mercancías, existe un documento que media y que detalla la carga. Es con él con el que se constituye la relación entre quien transporta y quien delega dicho transporte. A cambio, se establecen entre ellos una serie de derechos y obligaciones.

4.- Contratos de préstamo

Aunque no es requisito legal, conviene que siempre que se vaya a conceder un préstamo a una empresa, se documente en un contrato, que establezca no sólo el importe a conceder y en su caso, si se le aplicarán intereses, sino especialmente el plazo, pues a menudo nos encontramos con casos en los que un socio minoritario prestó dinero a una sociedad en la que no es administrador, sin firmar un contrato, y tras desavenencias con otros socios desea la devolución de su préstamo, pero al no tener contrato firmado, no se ha formalizado obligación de reembolso en una fecha determinada.

 

Tal y como habrá visto, existen diferentes tipos de contrato en la actividad de una empresa. En realidad, cualquier acuerdo entre las sociedades, siempre que no trate sobre una actividad ilícita, puede (y en muchos casos debe) ser regulado mediante un contrato. Una actividad compleja que siempre requiere en cualquiera de este tipo de contratos la intervención de un abogado de empresas especialista

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